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lunes, 11 de agosto de 2008

¿Buena Fe disidente?

"Catalejo", la cuarta entrega discográfica Buena Fe complace especialmente a quienes seguimos del dúo desde el inicio de su bregar artístico en 1998. Gana elogios la coherencia en el hacer de estos jóvenes guantanameros que, si bien no han ignorado las exigencias de un público siempre necesitado de propuestas lúdicas, continúan preocupándose por asuntos de marcada connotación social.

Los principales medios de prensa del país han prodigado elogios a "Catalejo". Algunos expertos consideran que el disco rezuma madurez, incluso lo consideran el mejor de todos cuantos han grabado hasta ahora Joel e Israel. Ya se le escucha en la radio; aunque hay al menos una emisora que está privada de difundir todos los tracks. Mis colegas de la CMHW, en Santa Clara, deben conformarse con ofrecer a sus oyentes el sencillo "Era mi aire", incluido en el envío número 124 de la Dirección de Música de la Radio Cubana.

¿A qué se debe tan absurda disposición? ¿Censura acaso? ¿Sucede algo con las letras de "Catalejo"? De más está que me refiera a la importancia que tiene la crítica inteligente y honesta para los patriotas. En todo caso valdría la pena recordar que la canción cubana ha estado constantemente involucrada en la reflexión de disímiles asuntos de interés social. Ahí están la sólida obra de Silvio, Pablo, Noel Nicola y otros padres de la Nueva Trova. Si se les negara a los muchachos de Buena Fe seguir esos derroteros se estaría coartando una parte esencial de la siempre revolucionadora cultura cubana.

Pero lo paradójico de esta historia radica precisamente en que a Buena Fe no se le niega nada, como no sea un poco de difusión en una emisora de Santa Clara. Vaya, que con un fideo no se hace la sopa. Y hoy el dueto tiene a su disposición la Plaza de la Revolución. Qué mejor prueba del compromiso de ambos artistas con los nobles intereses del Socialismo.

La Dirección de Música de la Radio Cubana suele incurrir en olvidos e incongruencias. Es lamentable que sea precisamente en su envío número 124 donde aparezca el segundo o tercer sencillo del disco "Llegó Teté", con el cual la destacada intérprete Teresa García Caturla obtuvo el Gran Premio Cubadisco hace ya un tiempo. ¿Cómo es posible que un CD hecho en Cuba y ganador de tan alto reconocimiento llegue tan tarde a las emisoras?

No quiero responsabilizar a la referida Dirección con todo lo malo que en materia de difusión musical sucede en nuestras emisoras. Probablemente a la larga en La Habana agradezcan que cada planta consiga música por su cuenta, siempre y cunado reuna parámetros de calidad imprescindibles. Pero me pregunto qué me pasaría de aparecer en la W portando una memoria flash con el último disco de Buena fe.

Aparte de las normas de seguridad informática que me imagino deben existir allí, como en cualquier parte, me sugerirán que me vaya con mi música a otra parte pues, al parecer, sucede algo raro con Buena Fe. ¿Será menos comprometedor ofrecerles a los jóvenes oyentes de la "Reina Radial" temas de Daddy Yankee, Aventura y otras yerbas aromáticas?

Sigo preguntándome si se han vuelto disidentes Israel y Joel? Bueno, en realidad siempre lo han sido. Busque usted el significativo de la palabra prostituida por la gusanera y estará de acuerdo conmigo en que el carácter disidente es uno de los aspectos distintivos y salvadores de la obra de Buena Fe.


sábado, 5 de enero de 2008

Programación de verano en la radio de Villa Clara


Enviar comentarios a convozpropia@rsagua.icrt.cu



(Comentario transmitido por la emisora provincia CMHW, de Villa Clara)

Hoy vamos mirarnos al espejo. Al someter al escalpelo de la crítica a la programación estival de la Voz del Undoso, crece la polémica relacionada con los procedimientos a seguir en las programaciones estivales de la radio cubana: si hay que cambiarlo todo, o si sólo deben oxigenarse un poco las propuestas habituales. No me gusta ceñirme a los extremos. Lo que sí está claro es que toda acción debe ser coherente y justamente eso creo que fue lo que faltó en Sagua durante julio y agosto.

Es difícil justificar por qué se quedaron en el aire algunos programas y por qué se fueron otros a partir de criterios científicos o artísticos. “La música en el tiempo”, programa realizado con bastante buen gusto –eso No lo voy a negar- tuvo mejor suerte. Sin embargo, No se tuvo en cuenta que "Al caer la tarde", radiorrevista con un colectivo similar ideada para las seis de la tarde –o sea media hora después de “La música en el tiempo”- podía asumir la difusión de propuestas musicales similares. De cualquier manera se agradece la buena factura general de ambos programas.

Igualmente, las jornadas vespertinas exhibieron una propuesta que estuvo en consonancia con los intereses del mayoritario público del verano: “La estación del sol”, con el aporte de un locutor y un director bastante experimentados en estas lides: Rafael Ricardo y Ernesto Rivero, quienes se afanaron por poner en práctica secciones participativas que NO apelaran exclusivamente al teléfono. En las noches, la propuesta de la realizadora Milvia Vivero merece el elogio por la inclusión de secciones participativas donde no se preguntaran cosas nimias y los skeches humorísticos que trataron de conceder originalidad el espacio. También la madrugada recibió aires renovadores, al menos en un primer segmento.

Hubo programas cuyos objetivos no se cumplieron cabalmente por diversas causas, como “Oídos cómplices”, que salía al aire diariamente o “Cuentas claras”, este último un espacio de opinión con destinatario juvenil reservado para los domingos a las siete y treinta de la noches. Los niños no resultaron demasiado favorecidos en RADIO SAGUA, pues en la programación de lunes a sábados se apeló una vez más a la transmisión de las aventuras de Elpidio Valdés. En cuanto a las revistas del fin de semana, a pesar de algunos cambios domésticos, pasaron sin penas glorias, acrecentadas las primeras –las penas- por frecuentes cambios en los colectivos y por la labor NO muy estimable de locutores de menos experiencia.

Dejo para el final la programación matutina pues aquí hubo cambios mucho más polémicos. La supresión de una hora a la revista “Lo Último” luego de diez años nos pareció apresurada y empírica. El tiempo demostró que la propuesta ideada para el horario de las ocho de la mañana no reunía las condiciones adecuadas para llenar un espacio como este, tradicionalmente estelar. Luego de la programación de verano, “Lo Último” se mantiene con el mismo horario sin que medie un estudio pormenorizado del posible impacto del cambio.

No soy partidario de defender a ultranza la radio revista informativa, incluso, hasta pienso que este segmento de programación, merecía algunas transformaciones. Por ejemplo, podía apelarse a la idea de incluir un poco más de música en “Lo Último” al amparo de diversos pretextos, como una efeméride, o una información relacionada con la labor de determinado artista. Me parece descabellado desterrar la música de los programas informativos. Esta pudiera contribuir a hacer más atractivos esos bloques monótonos y repetitivos en los que se han convertido últimamente la mayoría de nuestras radios revistas con perfil informativo.

Luego de tales opiniones quizá usted llegue a la conclusión de que el verano de RADIO SAGUA NO fue del todo feliz y es cierto, aunque aquí mismo he señalado alguna cosa favorable. Vaya, que No es afán buscar tan sólo las manchas del sol, aunque –a la larga es peor el otro extremo-: dejarse arrastrar por la marea de la desidia y pensar que todo está bien. Ahora la emisora deberá enfrentarse a una etapa aún más comprometida. Próxima a su aniversario veinticinco, deberá demoler viejos cimientos y reedificarse a partir de otros nuevos, para protagonismo dentro de su comunidad, No sólo como medio de entretenimiento, sino como instrumento en favor del mejoramiento de la vida del pueblo que propició su surgimiento un nueve de abril.