viernes, 4 de octubre de 2013

Inmoral evocación de Sara Bernhardt




La acción ocurriría en una biblioteca. Tal vez con Víctor Hugo cerca.
La marcha hasta las tablas le resultaba difícil, pero me condujo. Realmente no era un teatro lejano. Podían convertirse en realidad los píxeles de la pantalla.
No hubo tragedias. Me reclamó prolongar el momento bajo los estantes, pero el desenlace estaba aristotélicamente decretado.
Regresé a mi butaca (duele menos ser espectador), cuando me topé  con ella. La ignoré, pero siempre había estado, callada, fiel, aguardando por devolverle los pasos.

jueves, 9 de mayo de 2013

ANDY VARGAS Y LA COCO DEBEN DISCULPAS AL PUEBLO DE VILLA CLARA

No concuerdo con quienes, amparados en un falso precepto de la ética, evaden la crítica. Trato de decir lo que pienso. No me molestan la polémica, ni las rivalidades, pero a estas hay que darles curso con transparencia y ética, eso sí.

No puede concebirse el deporte sin diversidad de criterios y es lógico que la prensa se haga eco de eso. Aunque en sus largas diatribas radiadas con Reynaldo Taladrid, el popular comentarista villaclareño Normando Hernández insista en defender la imparcialidad, tiene lógica que la emisora CMHW respalde al equipo de béisbol provincial. Sucede en toda Cuba. Es normal. Aún así, aprecio que cuando el “Villa Clara” visite a Sancti Spiritus sea la emisora de esa provincia la encargada de trasmitir el juego. Así sucede con Matanzas, Cienfuegos y cualquier otro territorio.

Contingencias económicas impiden que hoy cada emisora provincial pueda seguir a su equipo de pelota. Gracias a eso, al menos un radiómano empedernido como yo,  ha podido apreciar el consolidado trabajo que –en materia de deportes- desarrolla Radio Surco (con magníficas estadísticas), o la preparación de los narradores pinareños. Cuán bueno resulta percibir que la Radio Cubana se muestra como lo que es: un sistema. Ojalá también tuviéramos la oportunidad de apreciar también dramatizados, musicales, u otros y espacios de disímiles procedencias.
 

Naturalmente, la función de planta que suelen tener aquellas encargadas de cubrir el béisbol nacional, acrecienta el compromiso de narradores, técnicos y directores, por conseguir productos que valora la audiencia de varios territorios, e incluso del extranjero, pues Radio Rebelde también amplificar a las emisoras provinciales.

Desconcierta que unos pocos narradores se excedan en parcialidad y lo que es peor, que deslicen expresiones de doble sentido para poner en entredicho el trabajo de algunos colegas.

Una planta se destaca en ese sentido: la COCO. La larga trayectoria y fructífera trayectoria de esta emisora capitalina se empaña con el comportamiento de un representante de su equipo de narradores: Andy Vargas. No voy a exponer los criterios que tengo sobre sus condiciones como locutor (la narración deportiva es una especialidad de la locución): calidad del timbre, dicción, ritmo, etcétera. Para eso están las comisiones de evaluación, supongo. Solo me limitaré repasar su desagradable comportamiento en relación con la CMHW.

Cuando, semanas atrás, el equipo de Villa Clara jugó en el Estadio Latinoamericano, empleó todo tipo de expresiones “raras”, de “doble sentido”, pues desde Radio Rebelde le habían informado que la W prefirió tomar la señal de esa planta nacional y no la de la COCO, como es usual. Pero se equivocaba. Toda Villa Clara estaba escuchando la radio que se facturaba en el FOCSA. Entonces, tanto Andy como su compañero, cambiaron la bola y se deshicieron en elogios hacia el pueblo de Villa Clara, los peloteros, el hotel Santa Clara Libre, etcétera, etcétera.

Dicen que los errores –en ocasiones- sirven para educar. Pero Andy no aprende. Debió percatarse que podía herir una vez más la sensibilidad de la afición villaclareña el pasado sábado. Amplificado por Rebelde, mientras narraba el juego Industriales-Pinar del Río, informó que el director de la COCO les había autorizado para seguir los juegos de azules y naranjas que tendrían lugar esta semana en el Santa Clara, a través de la emisora nacional, “para garantizar la buena salud de sus oídos”.

Las divergencias de la COCO con la W, o más bien de Andy Vargas con la W, están relacionadas con Normando Hernández. No conozco personalmente a Normando. Jamás he conversado con él. Tal vez nunca lo haga. No lo imagino perfecto. Pero sí sé de sus muchos años de experiencia profesional, de su labor en la comisión de evaluación de narradores deportivos….Lo evoco en desacuerdo con la posible eliminación del equipo de Isla de la Juventud de la Serie Nacional. Tampoco ha tenido reparos en exponer en cualquier instancia sus criterios sobre la actual estructura del tope. Y, hace pocos días, el propio Víctor Mesa manifestaba ante las cámaras de la televisión que había sido uno de los principales detractores de la exclusión de Pestano del equipo nacional. Me consta que Radio Rebelde se afana por convocar a Normando para sus habituales debates en el programa Deportivamente y que le prodigan elogios colegas de numerosos lugares.
No hay que pedirle a Vargas que haga lo mismo. Tal vez la COCO pueda considerar que posee un sinnúmero de cualidades profesionales. Me agrada la diversidad de criterios. A lo mejor, la posible polémica entre ambos periodistas pudiera enriquecer a la radio, tan limitada como está en el ejercicio de la crítica. Haría falta que esta se manifestara de manera pública y transparente.

En definitiva es desalentadora la actitud de de la emisora capitalina, que por lo menos al pueblo de Villa Clara, debe una disculpa. Los subterfugios y doble sentidos de su narrador Andy Vargas sí evidencian desconocimiento de la ética y la profesionalidad.  


viernes, 26 de abril de 2013

LA RADIO Y LA TELEVISIÓN AL SERVICIO DE LA PROPAGANDA SOCIALISTA EN EL SIGLO XXI

Puedo evocar con bastante precisión que, cuando hace cerca de quince años me invitaron a participar por primera vez en un encuentro de la Comisión de Calidad de Radio Sagua, el análisis de un grupo de menciones, estaba en el orden del día. La preocupación por la calidad de la propaganda ha sido  constante en mi entorno, pero ni por eso puedo considerarla satisfactoria.

Sucesos vinculados a los trascendentales cambios revolucionarios acontecidos en Cuba durante las últimas décadas tuvieron una interesante repercusión en espacios creativos, como el de la propaganda gráfica. Semanas atrás –en La Habana- se le hacía justicia a los principales artífices de la cartelística de los años sesenta.

Mucho menos estudiada y conocida resulta, sin embargo, la aportación de la radio y la televisión a la propaganda. Quizá los medios no sean capaces de mostrar una labor interesante. Frecuentemente, presionados por las demandas de organizaciones y directivos, se han limitado solo a repetir consignas, sin tener en cuenta las necesidades y características del receptor.

Es evidente que los prejuicios asociados a la publicidad desde los primeros años de la Revolución, hicieron creer que basta con repetir dos o tres consignas para motivar la participación en un acto del primero de año.
 

En ocasiones como esta es común el empleo de los mismos cortes musicales y la recurrencia a monocordes tonos de locución en cualquiera de nuestras emisoras de radio y televisión. Basta con eso para satisfacer a directivos que no muestran el más mínimo interés por evaluar la eficacia de la campaña (si es que es puede llamársele así), sino que desean hacer sonar la convocatoria del Día de los Trabajadores mañana, tarde, noche y madrugada.

Es preciso desterrar la propaganda panfletaria, que apela a recursos comunicativos ya superados, como el uso modo del imperativo. Lo acostumbrado es que les digamos a los oyentes: “Vayan todos a la plaza el primer de mayo”.

La mayoría de nuestros mensajes televisivos recurren al empleo de las voces. Ignoran la repercusión semiótica de las imágenes. Y para colmo los locutores expresan lo mismo que puede leerse en pantalla, subestimando la inteligencia del receptor.

Deficiente actuación (en el caso de los mensajes con dramatización), pésima selección del elenco, música inadecuada, y problemas de matices e intencionalidad en la lectura, son frecuentes en los productos de propaganda, tanto radiales como televisivos.

Mensajes, menciones o cuñas (la denominación varia y genera polémicas) no son productos del siglo XXI. En el año 1922 una emisora de Nueva York: la WEAF, obtuvo 50 dólares de la Queensboro Corporation por pasar un mensaje en que daba a conocer los apartamentos que tenía en venta. Esta primera cuña duró nada menos que diez minutos. Aun así los ingresos fueron tantos como los que imitaron la iniciativa.

El término cuña es empleado por el teórico cubano Ignacio López Vigil, quien expresa en su “Manual del Radialista Apasionado”, que se escribe con C, y por tanto estas deben ser:
-Cortas:
En ocasiones los encargados de la divulgación en las emisoras solicitan la opinión de determinados artistas para aprobar o no un trabajo de este tipo, sin tener en cuenta          –simple y llanamente- que la larga duración los invalida. Ya no tenemos mensajes de diez minutos como el de la Queensboro, pero resulta inadmisible la trasmisión de los que rondan los sesenta segundo. Los tenemos en varias emisoras. La seducción provocada es causa frecuente de ello. Nuestros realizadores pierden no pocos segundos con el empleo de cortes musicales que, en ocasiones, no aportan nada al mensaje. Muchas recurren a fragmentos cantados que salen luego del texto y suponen que los operadores de cabina deben ser los encargados de determinar el momento del cierre.
-Concretas:
Resulta preciso que los realizadores tengan adecuada conciencia del punto de vista y de otros elementos dramatúrgicos caros también para estos pequeños programas, pues suelen pretender demasiadas cosas. Si se conmina a las personas a realizar el autofocal, será más conveniente dejar para otra cuña el resto de las medidas que pueden contribuir a evitar la proliferación del consabido mosquito.
-Completas:
Es preciso tener en cuenta aspectos que no resultan de imprescindible interés para el receptor.
-Creativas:
 

En reiteradas ocasiones los textos de nuestros mensajes no son el producto de la reflexión y la creatividad de realizadores debidamente entrenados. Se trata sencillamente de la trascripción de cualquier panfleto en modo alguno ideado para su inserción en los medios.

Resulta elocuente el ejemplo de López Vigil cuando expresa que los términos espuma y cóndor parecen bien dispares. Pero si se juntan, tenemos el verso de Neruda que describe la solemne cordillera de Machu Picchu: espuma de los cóndores.
En muchas emisoras, o entidades productoras en general, hay preocupación porque no se dispone de artistas interesados por la propaganda; por cierto, mal remunerada si se tiene en cuenta con tales trabajos suelen salir al aire un año o más en varios momentos de la programación.

Es muy difícil enseñar a hacer propaganda, pues el asunto tiene que ver más que con sembrar conocimientos, con sacar a la luz viejas habilidades. Sería factible recurrir
al trabajo en equipo. En Cuba constituye esto apenas se hace. Tampoco se valora la necesidad de acometer investigaciones aun cuando las campañas estén encaminadas a favorecer la participación en un acto tan masivo como el del primero de mayo.

La investigación, que en otra época se consideró importante solo en la publicidad, resulta imprescindible también para la propaganda revolucionaria de esta era. Me pregunto si se ha investigado –por ejemplo- cómo pueden ser más eficaces los mensajes vinculados a la lucha por el regreso de las Cinco Héroes…Los hacemos y ya. En el mejor de los casos, escribimos un texto “bonito” y ya…

Es posible que en la actualidad términos como Socialismo, frecuentemente criticado por la propaganda imperialista su surtan un efecto tan integrador como “patria”, “nación”, o “unidad”. Estos están vinculados a las tradiciones independentistas de nuestro pueblo desde el siglo XIX.

El mundo está cada vez más globalizado. Aunque el acceso de los cubanos a internet no sea tan masivo, estamos expuestos a los mensajes de sistemas propagandísticos dotados de grandes recursos y alta tecnología. No resolveremos ningún problema limitando el acceso de nuestra gente a los productos comunicativos capitalistas. Ni siquiera nuestra condición insular nos preservará de las “propagandas silenciosas”.

La única opción es combatir con las propias armas del “enemigo”, con mensajes realmente creativos y eficaces. Será necesario también, determinar qué sentimientos pueden contribuir a afianzar la solidez del modelo social vigente.

El camino de la creación artística asociada a la propaganda no está exento de espinas: de mentalidades enquistadas y caprichosas. Pero estoy convencido de que, solo si los creadores nos decidimos a transitarlo, ayudaremos de veras a una sociedad que necesita reconstituirse sobre la base de sus más ancestrales conquistas.

domingo, 22 de julio de 2012

MUJIGATERÍAS DEL PARLAMENTO




 En vez de preocuparse por la inserción de malas palabras en los dramatizados televisivos nuestro parlamento debía dar luz verde a las tantas veces llevadas y traídas reformas al código de familia. Pensé en enunciar públicamente esto tras conocer la cobertura que dio el periódico Juventud Rebelde a las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Pero un amigo me dijo que una cosa no tiene que ver con la otra. Entonces dejo para después el asunto del “Código”.A pesar de que la subsistencia de la nación depende –en gran medida- de la solución que demos a serios problemas económicos, nos quedan tiempo y lugar para debatir sobre televisión. No sobre los medios –el cine, la radio, la prensa escrita, la Internet, etcétera-, sino especialmente sobre televisión.
 No me opongo a que la pantalla chica goce de tal “privilegio”. Lo que no concibo es que el debate se limite a aspectos tan superfluos como “la mala palabra innecesaria y la imagen estética de algunos personajes”. Es posible que el limitado espacio que Juventud Rebelde le dedicó al tema no me permita tener una idea más clara de la preocupación de nuestros diputados. Pero la información me llega con tufo a viejo.
 Remito a los lectores al libro “Polémicas intelectuales de los sesenta”, donde la doctora Graziela Pogolotti compila una serie de textos originados a partir del debate de asuntos entonces de “crucial importancia”, como la pertinencia de exhibir en salas de cine el filme “El ángel exterminador”.
Más adelante Juventud Rebelde alude al “crudo tratamiento del sexo” en los videoclips. Es posible que pueda percibirse tal cosa, incluso en los clips que promociona la televisión nacional. Pero dar a entender que el medio conserva la primacía en la formación del gusto popular constituye un disparate.
 Nuestros disputados parecen desconocer que también en Cuba los públicos están expuestos a la influencia medios “alternativos”, tal como dio a conocer el propio periódico en una serie de reportajes publicados semanas atrás. Me refiero, fundamentalmente, a los materiales de video alquilados. Tranquilos pudiéramos estar si los jóvenes de hoy solo se conformaran con la tonta serie juvenil que pasa Cubavisión en horario estelar.
 Más productivo sería que la Asamblea Nacional velara porque los escasos recursos materiales destinados a la televisión se emplearan en realizar productos de mejores presupuestos artísticos.
 Si cuando de discutir sobre arte se trata no concedemos al arte la prioridad, solo estaremos defendiendo un discurso moralista y banal, y eso -ejemplos tenemos de sobra- nunca contribuyó al engrandecimiento de la nación.
 Hago mía aquella idea de Silvio Rodríguez, aunque ambas palabras en mi diccionario personal signifiquen lo mismo: Cambiemos la “R” de Revolución y dejemos “Evolución”.

lunes, 21 de mayo de 2012

¿Hablantes o locutores?


 A Dairon Bejerano Lima, por motivar mi regreso a estos temas.

Los locutores suelen ser el enlace entre la emisora y el público receptor. No es extraño que, debido a la empatía que ganan ante ese él, se les atribuya la realización completa del programa y se les responsabilice con lo que presentan.

También existen personas que, por su conocimiento sobre algún tema específico, han devenido presentadores o conductores de programas. Es algo pertinente en tiempos en que el saber alcanza alto grado de especialización. Así es posible ver o escuchar a un meteorólogo ofrecer el parte del tiempo. Puede parecer mucho más creíble la información si la ofrece un especialista.

La televisión y la radio cubanas ofrecen magníficos ejemplos de propuestas que han conducido músicos, psicólogos, escritores…Valga a mencionar a Manuel Calviño en “Vale la pena”, o a Jorge Gómez con sus programas en diferentes medios…
Pero a pesar de estos ejemplos, se sigue discutiendo qué es lo más pertinente: si apelar a especialistas o a locutores.

A los primeros, aunque no tengan la voz o la imagen física envidiables, habrá que exigirles que logren cumplir con normas mínimas para la comunicación y que sean carismáticos. A los segundos, aún cuando no sean especialistas en música, en meteorología, o en psicología, debemos exigirles que no se conformen con un movimiento de cabeza, un sí, o una frase cliché cuando nos sirvan de puente ante un especialista.

Quizá las propias lagunas intelectuales de buena parte de nuestros locutores han motivados que los directores se decidan por un especialista, o para usar un término generalizado en la actualidad en nuestro país, por “hablantes”, con el propósito de que sean ellos los conductores de sus espacios.

El asunto se torna algo más complejo tratándose de los periodistas. Tales hablantes están obligados a comparecer en cámara o tras los micrófonos cuando deben expresar una opinión, o durante coberturas especiales. Mientras, constituye una preocupación cada vez más creciente que nuestros locutores apenas conocen cómo leer un trabajo de género: una crónica o un comentario, porque los periodistas prefieren no entregárselos.

No creo que debamos incentivar posiciones extremos. A veces las mejores voces no siempre la tienen los mejores comunicadores. No me molesta, en absoluto, escuchar el “Relato interesante”, de Osvaldo Rojas Garay cada mediodía por la CMHW en el programa “La explosión de las doce”. El conocido periodista no tiene buena voz, pero suele dar a conocer cosas tan valiosas –fruto de su propia labor investigativa- que lo acepto agradecido.

Debemos hallar un punto medio. No está mal que ganemos especialistas que, a partir de su buena preparación en un aspecto determinado, puedan insertarse en los medios. Mientras, debemos incentivar en los locutores el interés por superarse, para que funjan como conductores-moderadores de cualquier tipo de espacio.

Trátese de locutores, o de “hablantes”, serán puente eficaz ante oyentes o televidentes los que consigan mostrarse con mayor empatía, inteligencia y buen decir. 

lunes, 14 de mayo de 2012

PUEBLOS DE ESCENOGRAFÍA

¡Ay, Caibarién, pueblo de mar,
en tu playa mi niñez he de enterrar,
los lamentos de mi pena
van perdiéndose en tu arena,
no me queda otro consuelo que llorar.
¡Ay, Caibarién!, sueño del mar. 
Eduardo Quincoso

 La primera vez que oí hablar de la construcción de “pueblos” en la cayería de Caibarién –despistado como siempre- supuse que se trataba de comunidades para alojar al cada vez más creciente personal que trabaja en el polo turístico villaclareño.

No, no se trataba de eso. Los “pueblos” son reproducciones de las plazas principales de algunas localidades. Una foto difundida por la prensa nacional a raíz de la celebración en Cayo Santa María de la Feria Internacional del Turismo, muestra a uno de ellos, con la copia al papel carbón de la Iglesia Parroquial de Remedios.

Es absurdo que los proyectistas del Turismo se afanen por lograr tales réplicas, si tienen al Remedios verdadero, cincuenta kilómetros al suroeste. Es una paradoja que los medios aludan al crecimiento de las visitas a las ciudades, cuando los cayos de Villa Clara son cubiertos por estos pueblos sin alma. Porque si algo han de echar de menos los forasteros es justamente lo que se considera atractivo esencial de la industria turística cubana: la gente; el pueblo, con su cultura, sus modales, sus tradiciones, su humor…

No propongo que las fuerzas de la industria sin humo vivan en los cayos. Supongo que, por muchas razones, ello no sea una buena idea; aunque sí sueño con que Caibarién –pueblo de verdad, con rico acervo cultural- que acoge a la mayor parte de los trabajadores del Turismo, gane una mejor imagen.

Pese a algunos intentos, no acaban de ser borrados los signos ruinosos de su centro histórico. Prácticamente manzanas enteras parecen arrasadas, mientras muchos metros cuadrados de almacenes languidecen cerca de lo que un día fueron prósperos muelles azucareros.

No se puede vivir de recuerdos. No aprecio solo las manchas. Sé que la Villa Blanca ganó más luz con su Ciudad Pesquera, sus policlínicos y su malecón. Pero también necesitará manos que la alcen del estanco, que truequen el destino de pueblo-dormitorio al que se exponen las localidades próximas a los polos turísticos. No me gustaría que su parque, su iglesia y su glorieta constituyeran un “pueblo” más, anclado en las dunas de las cayería.

martes, 21 de febrero de 2012

Desde la misma acera, una contrarréplica al texto de Alexander Jiménez

Alexader:

Permíteme que Quintero (más vale escribirlo en singular, que para “provocadores” con uno basta) use la segunda persona y trueque el Jiménez por el tú.

Dices que emito “algunos criterios valiosos” y expresas párrafos abajo: “Sin embargo nos alegra ser motivo de comentario en el blog Con voz propia”. Prefiero no esperar mucho para el elogio y ahorrarme el “sin embargo”. Es una suerte que estés entre los pocos del medio que se interesan por estos temas. Elogio la agilidad con que te integras a la polémica. Absolutamente todos tus criterios son valiosos. No compartidos, sí valiosos. Aprecio cualquier acto favorecedor del pensamiento crítico. No merece la pena analizar las intenciones o competencia de quien lo formule.

Nos equivocamos tratando de invalidar el derecho de los demás a expresarse. Expresas que en Cuba “cualquiera se cree con derecho de criticar a los medios”. En Cuba -en cualquier parte- los medios son criticables. El consumidor no “se cree”, tiene el derecho de opinar. El ciudadano de a pie tal vez lo haga moviendo el botón de la sintonía. Los “chiflados” o “ratones”, trataremos de teorizar sobre el producto comunicativo. Precisamente eso me proponía: expresar algunos puntos de vista acerca de los informativos en la radio cubana, más que exponer el informe de un monitoreo.

No podía decir nada sobre Radio Surco o Radio Holguín, porque me resulta imposible captar la señal de esas plantas. Traté de conferir un carácter abarcador al comentario y mencioné ejemplos de por lo menos dos emisoras: Radio Sagua y la CMHW. Es una pena que tú solo puedas aportarme tus ideas acerca de la labor informativa de la emisora donde trabajas. Porque, insisto, era mi propósito suscitar el debate sobre la radio cubana en general.

Vayamos a la réplica en cuestión:

1-Sobre el título: Tengo los pies “en la tierra…en mi tierra”, por eso hablo de sus problemas y me evito hacer comparaciones con medios extranjeros y con la televisión. No obstante, si de comparaciones se trata, la periodista Minosca Cadalso, corresponsal de Radio Rebelde en Villa Clara, me contó que su emisora no suele aceptar los mismos trabajos para varios programas. Al menos, los reporteros se ahorran el famoso ”Para este espacio…” en las despedidas.

2-Dice Alexander sobre Quintero (s): “Pareciera que es nuevo en la radio o en los medios, y se olvida de aspectos intrínsecos al desempeño de nuestro oficio, que no se aprenden en una Universidad, en un curso para directores de radio, pero que te los da la vida, el oficio, la práctica diaria”. Precisamente porque no soy nuevo en la radio considero que nuestros informativos –en sentido general- son limitados y homogéneos, o por lo menos perfectibles.

3-Alexander pregunta: “¿No escuchó Quintero en esa propia emisión las novedades y primicias que transmitió la RRW en voz del periodista Abel Falcón mediante la unidad móvil? ¿No se detuvo en el diálogo entre Falcón y la conductora del espacio Aymara Orizondo sobre inquietudes de la población? ¿No prestó atención a las secciones, también con temas propios, que no salieron en el matutino Patria?” Presté atención –efectivamente- a las novedades de la RRW, especialmente al desempeño del periodista Abel Falcón. Parece que “preferimos” evitar señalar las cosas “valiosas”.

4-Dice Alexander: “Todo medio tiene su agenda mediática, y sabe lo que repite, y por qué lo repite”. ¿Podrás –a título personal- explicarme por qué RRW repite los mismos titulares del noticiero “Patria”?. Me consta que sucede así todos los días. (También considero la oportunidad de “disfrutar” la radio, por eso sintonizo estos programas asiduamente).

5-Sobre la RRW con la que yo sueño: Colega, nunca te he negado la posibilidad de soñar. Yo solo expresé mi sueño. Tal vez plasmes los tuyos en tu página. O mejor, quizá perciba su materialización cuando la W renueve otros espacios, como sucedió con el matutino Patria. (Por cierto, te felicito por ese logro).

6-En cuanto a lo de los hilos conductores, podemos estar de acuerdo…No los necesitamos todos los días. Fui claro: dije que no deben ser camisas de fuerza.

7-No acusé a nadie por “engrosar informes para reuniones de balance”. Como dices tú: “al que le sirva el sayo”.

8-Retomemos lo de “nos alegra ser motivo de comentario en el blog ‘Con voz propia’”. ¿Por qué utilizas el “nos” si escribes a título personal y no estás implicado directamente en la realización del espacio que más encono ha despertado en esta polémica?

Comprendo el sentido de pertenencia que experimentas para con la W y para con la Radiorrevista. Te felicito por la profesionalidad con la que asumiste su dirección por unos cuantos años. Pero no se trata de una propuesta perfecta. Hierras al erigirte como juez para determinar que criticarlo no constituye una “feliz idea”.

Desde mi blog no tengo la intención de dirigirle el programa a nadie. También yo estoy ocupado en cosas como las que tú mismo dices -hacer colas…etcétera, etcétera- y dirigir mis propios programas, también criticables. Espero que lo que no suceda nunca es que, inmersos en nuestros propios asuntos, emisoras y programas- terminemos olvidando la siempre enriquecedora cultura del debate y nos coloquemos en aceras opuestas para defender ciegamente la parcela la cual formamos parte.

Lea la réplica de Alexander Jiménez en: Tele y Radio

lunes, 30 de enero de 2012

LA MISMA NOTICIA

Hoy desperté escuchando la emisora provincial CMHW y no me extrañó escuchar hablar a una periodista acerca del interés que prestó Martí a las plantas medicinales, “con el propósito de sumarse a la celebración por el aniversario veinte del noticiero Patria”.

El trabajo se había confeccionado para otro programa, no para la Radiorevista W, que era la que se hallaba en el aire en ese momento. Aunque al final, apelando al demostrativo tan frecuente en nuestros medios, se identifica así: “Para ESTE espacio informó…Fulana de Tal”.

Es común que los periodistas –como parte de su labor cotidiana- no contribuyan a defender el estilo de cada programa y que hagan el mismo trabajo para todo el mundo. A veces, ni siquiera, acuden al estudio de grabaciones a cambiar el saludo. Ese frío saludo con que responden a nuestros locutores. Hace pocos días en “La explosión de las 12” –el informativo-deportivo de la W-, una colaboradora comenzó su información con un “buenas tardes”. No, se había equivocado. Sencillamente ese trabajo había salido al aire originalmente en la mañana.

También hemos advertido lamentables casos de saturación. Semanas atrás, cuando se cumplieron cien años de la muerte del científico sagüero Joaquín Albarrán, Maykel González elaboró una crónica que, aunque se destacaba por su calidad, no debió haber salido al aire cuatro veces en Radio Sagua.

Aprendí que en la radio hay que repetir. Pero decir las cosas varias veces, no significa decirlas de la misma forma.

Es posible que las políticas informativas hayan hecho mermar la creatividad de nuestro periodismo, cada vez más sectorializado. No creo que si usted es periodista y constata que algo estuvo mal en un centro de salud, tenga que quedarse callado, sencillamente porque ese no es el sector que atiende. También hay acomodo en el sector. ¿Cómo es posible que si anoche se clausuró un festival importante en Sagua, usted tenga que esperar dos días para escuchar las declaraciones de los ganadores en la revista informativa de la mañana?

Se ha olvidado que la radio exige inmediatez y nuestros periodistas viven atados al estudio de ediciones.

Una emisora como W, por ejemplo, con un equipo de periodistas experimentado, que ha tenido no pocas incorporaciones de jóvenes egresados de la especialidad en los últimos años, debiera preguntarse qué de nuevo puede presentar a sus oyentes en la revista informativa de la mañana. Los trabajos enlatados –salvo los de coberturas especiales- pudieran quedar para el noticiario “Patria”.

¿Por qué no pudiéramos soñar para la RRW con un equipo periodístico propio que siga una línea argumental? No tendría que ser una camisa de fuerza, ni siquiera un plan temático para engrosar informes de balance. Sino, un sencillo mecanismo de planificación que evitar convertir el programa en un almacén de informaciones.

Hay que hacer todo lo posible para evitar que la radio de las mañanas sea la misma en Villa Clara y en Maisí. Para evitar que todos, como diría Arnaldo en la canción-tema de una telenovela, estemos trasmitiendo la misma noticia.

jueves, 8 de diciembre de 2011

SAGUA LA GRANDE, MONUMENTO NACIONAL

Quedamos a la espera de la Resolución del Ministerio de Cultura, pero el centro histórico de Sagua la Grande ya es Monumento Nacional. Se trata de un privilegio del que gozan muy pocas ciudades, aún menos entre las fundadas durante el siglo XIX. Tal vez sean solo, además de la Villa del Undoso, Cienfuegos y Gibara.

Existen urbes, como Santa Clara, con áreas que ostentan esta condición. Sucede así con el entorno de los parques Vidal y El Carmen. Pero en el caso sagüero, hablamos de 34 manzanas que, como aquella ciudad descrita por Jorge Mañach en una crónica de los años veinte, está delimitada por la vía férrea y el río. El propio cauce del Undoso próximo al puente El Triunfo forma parte ya del patrimonio nacional, al igual que una pequeña porción del barrio San Juan, donde se halla el antiguo colegio de Los Jesuitas; por cierto, el sitio que acogió a los dirigentes de la huelga revolucionaria del 9 de abril de 1958.

La zona distinguida por la Comisión Nacional de Monumentos tiene como eje a la calle Martí, desde el puente hasta la estación. Por el sur, el límite está en General Lee, incluyendo la Cárcel Pública colonial; y por el norte, en Marta Abreu, aunque por el espacio cercano al río, se prolonga por todo el Malecón, hasta Enrique José Varona.

Tales límites no suponen que se ignoren otras edificaciones de gran valor patrimonial, o histórico, como el sanatorio de la Colonia Española, el puente Príncipe Alfonso o la casa natal de Wifredo Lam.

Es cierto que la imagen de nuestro centro histórico hoy por hoy no es la mejor y que causa enorme dolor el abandono de edificios como los de los hoteles Sagua y Paradero. La condición de Monumento Nacional dada al centro histórico no supone la solución inmediata de los daños que han causado las contingencias económicas y la desidia, a estos y otros inmuebles, pero evidencia –al menos- el interés de las más altas instancias estatales por preservar un conjunto de grandes valores ambientales y arquitectónicos.







martes, 29 de noviembre de 2011

De Caibarién vine con un mensaje

Ya llegué del 28 Premio Santamareare, celebrado en Caibarién. Pero traje conmigo la simpatía de Yohán Madrigal, el buen humor de José Ramírez Pantoja, la persistencia del médico-realizador radial Michael García, la sonrisa de Viki Suárez, la admiración por Miguel Reyes, la felicidad del reencuentro con Ángel Luis Martínez, las enseñanzas de Caridad Martínez, Iván Pérez y Alberto Luberta….

Vengo con las pilas cargadas y hasta con un poco de nostalgia…Quisiera tener más cerca a tanta gente buena. Debutantes unos, consagrados otros; en cualquier caso se trata de seres que todavía sueñan con hacer arte para ennoblecer. Vinieron de parajes tan distantes como San José de las Lajas y Holguín, representando a diversas casas productoras. La presencia en el concurso de obras realizadas por estudiantes del ISA, periodistas, o actores de la radio nacional, hizo más ecuménica la cita.

Sin dudas, creció la calidad de las propuestas audiovisuales. No corrieron la misma suerte –en mi opinión- algunos géneros de radio, fundamentalmente los dramatizados. ¿Tendrá que crecer nuestro poder de convocatoria o ha disminuido la calidad de ese tipo de producciones? ¿El asunto estará relacionado con la anunciada desaparición de este tipo de espacios? Habrá tiempo para pensar en el asunto.

Desde ahora Caibarién convida al regreso. Junto a mi coterráneo Rogelio Castillo (Presidente de la filial de audiovisuales en la provincia) a Yaisi Ojeda (la hada madrina que la Uneac nos regaló) y a muchos otros amigos, aguardaré por nuevas obras bien pensadas. Imaginaré encuentros teóricos más fortalecidos.

Asimimo, dispondré de algún momento para brindar (que no solo de ejercicio intelectual vive el hombre) y hasta mantengo la disposición de darme un chapuzón de madrugada en las aguas de la Villa Blanca, con tal de que no me consideren mal anfitrión visitantes de Ciego de Ávila, o Baracoa.

Abrazo a esos hermanos artistas que tengo por toda la geografía de mi mundo insular.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Acoge la Uneac en Villa Clara a creadores del audioviosual


Como un preciado espacio para el intercambio entre artistas del audiovisual procedentes de una decena de provincias se afianza el Premio Santamareare que, convocado por la delegación villaclareña de la UNEAC, celebrará su 18 edición desde este miércoles en Caibarién.

Justo en el sitio donde habita el molusco que le da nombre a la cita, el crítico y profesor Gustavo Arcos dictará la conferencia “El tratamiento del desnudo, el cuerpo y la sexualidad”, en tanto el realizador Alejandro Gil presentará el telefilme “Extravío”.

El foro ahondará en la labor del musicalizador, por intermedio del Premio Nacional de Radio Iván Pérez Ramírez, y se exhibirá o escuchará una muestra de las más de cien obras presentadas al concurso, cuyos lauros se conocerán durante la noche de clausura el sábado 26.

El Caracol de Villa Clara, instaurado hace dos décadas, reconoce el quehacer individual de directores, actores, editores y escritores, entre otras especialidades y ha devenido una fiesta para la Villa Blanca, al propiciar el intercambio con la comunidad e involucrar otras manifestaciones artísticas.

Tradicionalmente, el evento se inicia con un concierto de la Banda Municipal, dirigida por el maestro Marcos Urbay. En tanto, una peregrinación se dirige hasta el cementerio para homenajear al español Manolín Álvarez Álvarez, quien con una peña planta establecida en este paraje costero, se convirtió en uno de los pioneros de la radiodifusión cubana.

Para esta ocasión se prevé un concierto del dúo de trovadores de Janet y Quincoso en la casona que la Uneac prevé inaugurar próximamente como su sede caibarienense y la gala de clausura –el día 25 en el teatro América- contará con el aporte del grupo Los Fakires.

El jurado del 18 Premio Santamareare estuvo conformado por valiosos críticos y creadores, entre los que sobresalen Caridad Martínez y Alberto Luberta, ambos portadores del Premio Nacional de Radio.

jueves, 13 de octubre de 2011

¡NOVELA, SIMPLE NOVELA!


La noble aspiración de ofrecer al pueblo un producto artístico de sólidos valores éticos y estéticos a partir de 1959, desechó cualquier propuesta que se pareciera a “El derecho de nacer”, pero ignoraba que la cultura popular también es cultura y que el autor de esta obra debía ser valorado como un guionista excepcional.

La trascendencia de Félix Benjamín Caignet en los medios audiovisuales es tan grande que en 1976, pocos días después de su muerte, un diario de Brasil, proponía que allí –tal como se hace en los partidos de fútbol- se decretara un minuto de silencio antes de las transmisión de las telenovelas.

Aseguran que murió tranquilo el escritor santiaguero. El hombre que pudo haber multiplicado su fortuna en los Estados Unidos, Méjico, Colombia, o el propio Brasil, se despidió del mundo tranquilo y en Cuba. Quién sabe si, como otros grandes que pasaron por períodos de ostracismo, imaginó que el tiempo –tarde o temprano- iba a poner las cosas en su lugar.

Así, en 2008, la radio cubana saludó el aniversario 60 de la obra clásica de Caignet con una trasmisión itinerante que sigue al pie de la letra la escritura original de 314 capítulos. Es la misma que llega a nosotros tres años después. Aunque su grabación ni siquiera ocurrió en 2008.

Si otrora Félix Benjamín tuvo que sortear obstáculos tan diversos como la muerte de una de las protagonistas, o la huelga de otro integrante del equipo porque consideraba muy pobre su salario, esta vez la productora Radio Arte debió esperar veinte años para que por fín “El derecho de nacer” volviera a presentarse en las plantas cubanas. Oscar López, que estuvo al frente del proyecto, no pudo constatar el éxito de la turné de “El derecho..” por toda la Isla.

Me imagino que esta pudiera ser la versión que más complacería al autor después de aquella difundida por CMQ, toda vez que participan solo actores cubanos, en algunos casos los mismos que lo hicieron en la década del cuarenta, como Xiomara Fernández. El elenco lo completan figuras del más alto nivel: Coralia Fernández, Obelia Blanco, Luis Alberto Casanova, Doris Delgado y la sagüera Elvira Cervera, artífice de una Mamá Dolores que de seguro se halla entre las más convincentes que podamos conocer.

El Premio Nacional de Literatura Reynaldo González en su libro “El más humano de los autores”, apunta que “si ayer una población fanatizada acogió a ‘El derecho de nacer’ como un producto coherente con su comprensión del argumento y la promoción generada por los mecanismos comerciales que la impulsaron, a los cubanos de hoy los desconciertan las altisonancias y el lagrimeo constante”. Es cierto, pero eso no quiere decir que no llame la atención. Yo mismo puede apreciar cómo, hace tres años, los cines de Sancti Spiritus incrementaron sus ingresos gracias a la exhibición de una de las películas basadas en la obra original de Caignet. Ello coincidía con la trasmisión de la novela en la radio provincial.

Esta versión de “El derecho…” ha saldado una deuda histórica que teníamos en Cuba con el padres fundador de un género de eminente trascendencia para el audiovisual. Se trata de un material de indiscutible valor patrimonial, si tenemos en cuenta que de la trasmisión original no existen grabaciones.

Que si es literatura o no…..que si es arte o no….Eso es y seguirá siendo motivo de discusiones por mucho tiempo. Pero invito a los polemistas a atender a la sencilla definición que nos dejó de su obra Don Félix: “Lo que hice fue novela, simple novela como el alma simple del pueblo”.

jueves, 6 de octubre de 2011

Emisora FM 93.5 Estereocentro: los pro y los contra de la municipalización (II)



Me referí en la entrada anterior a la investigación “La FM 93.5 Estereocentro, por una radio comunitaria”, que estuvo a cargo de estudiantes y profesores de la Universidad Central de Las Villas (UCLV), liderados por el licenciado Roberto Fernández Blanco. Ellos se insertaron en la cotidianidad de la planta en 2008, cuando esta se iniciaba un polémico proceso de municipalización. A partir de la aplicación de un grupo de instrumentos investigativos, colaboraron en el proceso de rediseño de una nueva programación que, de acuerdo con el texto (con cierre en abril) ahora se evalúa.

Entre las conclusiones más interesantes a las que arribaron en un principio los investigadores está la relacionada con la “notable regresión en la capacidad perceptual de los receptores reales y potenciales”. En otras palabras, el nivel cultural de las personas que escuchan la radio, es cada vez menor. Tal circunstancia –agregan- el colectivo de realizadores debe enfrentarla con creatividad, conciencia crítica e implicación grupal en el proceso de transformación de la entidad y de sus lógicas funcionales.

Otro elemento importante es el relacionado con la locución:

Aunque por lo general es fluida y ágil que permite interactuar con el publico, se constataron errores incidentales de pronunciación de términos extranjeros, cambios u omisiones de letras, problemas ocasionales en la cadencia y el ritmo, frecuentes redundancias, intercambios poco pertinentes e ideas oscuras en el intercambio con el publico; ocasionales muletillas producto de la improvisación y el conocimiento profundo de los temas que se tratan.

La investigación valora positivamente la capacidad de algunos realizadores para adaptarse a las exigencias de una radio con perfil diferente, como sucede con el espacio vespertino “En frecuencia”, y considera entre los más logrado, el defacilitación social “En la calle” y “Hora joven”, aunque advierte en una nota al pie:

Enfrentan (estos programas) serias problemáticas de orden estructural que pueden hacer colapsar sus equipos de realización. Dichas problemáticas comenzarán a ser estudiadas dentro de poco por la influencia negativa que ejercen sobre todos los espacios de la planta y con ello sobre el logro de su identidad.

Realmente, todavía falta mucho camino por andar. La FM que constituyó (o intentó constituir) una alternativa musical, ya no existe. No vale la pena seguir aferrándose al pasado. Aunque haber preservado el nombre, significa cargar con lo bueno y malo precedente. Tal vez hubiera sido mejor crear una ”Radio Santa Clara”, similar a aquella emisora (también la hubo) que trasmitía desde el estudio 2 de la W, utilizando durante tres horas diarias la frecuencia de Radio Enciclopedia. Ahora tenemos la “FM Estereocentro”, emisora municipal.

Los investigadores trabajan para que “Estereocentro” logre hilvanar una programación de alta calidad, con la cual los diversos públicos de Santa Clara se sientan identificados. Pero ello no se logra con simples lemas; ni siquiera copiando los formatos de programas pre-establecidos por la Radio Cubana, que son los mismos de la emisora provincial. Esto resulta tan nocivo, que hoy la tira de exhibe propuestas como el programa “Estereocierre”, devenido copia del veterano “Hacia la media noche”, que trasmite la cadena W.

Otro aspecto que atenta contra una imprescindible identidad es que buena parte del personal de la FM cruza a cualquier hora el Parque Vidal en aras de otra fuente de empleo. Debieran instrumentarse estímulos y mecanismos contractuales para que la “prostitución de las voces” no se adueñe también del espectro radiofónico villaclareño.

Sea cual sea su perfil, “Estereocentro” ganará en eficacia mientras menos se parezca a su hermana mayor. Una emisora provincial, por más provincial que sea, será también municipal. Por muy eficaz que resulte su equipo de corresponsales, por más oyentes que tenga en todos los municipios….la mayor parte de las coberturas acontecerán en la ciudad cabecera, y sus realizadores tomarán como referente a los oyentes del entorno más próximo.

Si un programa como “En la calle” se ha ganado el favor de críticos y oyentes, no lo debe solo a su interés por reflejar aspectos de interés para el público de Santa Clara, sino por una dinámica de trabajo contrastante con la pereza creativa que adocena el trabajo al otro lado del parque.

Pero sucede lo que me contó un trabajador de la “FM”: todavía algunas personas, cuando llaman telefónicamente, creen que se han comunicado con la CMHW.