lunes, 29 de diciembre de 2008

YO NO SOY METROSEXUAL

creo que no falta nada: maquinilla de afeitar de tres hojas, marca Super Max, adquirida en una tienda recaudadora de divisas, agua y jabón

Lo escuché al cruzarme con una joven pareja en cierta calle de Santa Clara. “Tú no te vas a pintar nada, que eso es cosa maricones” –dijo ella. Él muchacho contestó enseguida: “Eso no es cosa de maricones nada, tiene tremendo swing…”

El diálogo, groserías verbales aparte, no dejó de llamar mi atención. El adolescente discutía con su novia porque consideraba justo su derecho a usar maquillaje. Cualquier otro transeúnte hubiera creído que estaba loco para pasarse al “otro bando“. Pero no siempre la frivolidad tiene que ser sinónimo de “mariconería”. Quizá sólo asistí a un caso de legitimación de “metrosexualidad”.

La palabrita suena muy cautivadora. Atrae la atención de mucha gente; de las mujeres, de los gays, de los estudiantes, de los publicistas. Suena en varios programas de la radio. Un espacio de la emisora donde trabajo, tradicionalmente reservado a temas de ayuda psicológica, convocó a expertos y varios jóvenes en general para que hablaran sobre ello.

comenzaré por las piernas, intentaré depilar todo mi cuerpo por segunda vez; la vez anterior la máquina de pelar eléctrica de un amigo colapsó quizá abrumada por tanta población capilar…

En Internet es fácil encontrar referencias sobre la metrosexualidad. Gabriela Casavantes, en el sitio esmas.com escribe que el término combina ‘metro’, que se refiere a que son hombres de áreas metropolitanas, con 'sexual', porque viven su lado femenino sin temores.

No me complace la definición, pues si analizamos correctamente sólo puede traducirse como “sexo de ciudad”, o algo por el estilo. Sí queda claro que la ciencia no se ha preocupado en serio por un fenómeno animado más por afanes de lucro, que por la intención de librar a la sociedad contemporánea de lacerantes patrones de masculinidad y feminidad.

La mencionada fuente agrega complaciente que los metrosexuales están rompiendo esquemas; porque “conocen de moda y cosméticos, adoran ir de compras, cuidan su imagen corporal, peso, cutis y piel, se tiñen el pelo, se hacen manicure, y se depilan las cejas, como lo hacemos las mujeres”.

Y agrega: “Aunque frecuentemente son considerados gays, no se trata de homosexuales, pues este modo de vida no es sólo por narcisismo, sino que su finalidad es seducir a las mujeres, y no les cuesta mucho lograrlo”.

Estoy de acuerdo en el último punto. Gay y metrosexual no es lo mismo. No voy a negar que el mundo de hoy es más tolerante en materia de diversidad sexual que el de hace unos años. Pero no se engañe el lector: arreglarse las cejas y usar algunas prendas de vestir femeninas no siempre constituye un signo de tolerancia hacia las minorías.

He comprobado con mis propios ojos y oídos cómo algunos pepillos que saludan a los socios y se depilan el cuerpo hablan de los homosexuales con enorme crudeza.

ya termino con la pierna izquieda; voy a la derecha, la Super Max está cancaneando, creo que tendré que buscar otra….

Según datos de la revista norteamericana The Economist, aproximadamente el 35 por ciento de los hombres norteamericanos entre 25 y 45 años demuestran características “metrosexuales”. Esta cifra es para la industria de la cosmética, la moda y los accesorios un mercado potencial muy tentador. De hecho, tan sólo el negocio de los productos para el cabello exclusivos para hombres mueve en Estados Unidos ocho millones de dólares anuales. Hoy, el mercado está lleno de artículos de belleza diseñados específicamente para hombres.

Las preferencias de los “metrosexuales” están en productos de afeitar para pieles sensibles, cremas en gel para evitar las “bolsitas” en el contorno de los ojos, e hidratantes libres de grasa para lucir siempre descansados. Incluso, algunos prefieren utilizar productos para mujeres, por considerarlos más amables para su piel. El creciente interés de los hombres por su belleza va hasta el quirófano. Datos de la Sociedad Norteamericana de Cirugía Plástica y Estética recogidas entre 1997 y 2002 confirman que en esa período en los Estados Unidos se triplicó la cantidad de cirugías plásticas realizadas a hombres.

Pero los afanes de la industria capitalista, insatisfecha con las compras y los servicios a los que tradicionalmente accedían las féminas, no en todos los casos han contribuido a un cambio de mentalidad entre los jóvenes. Para colmo, ahora lanzan contra campañas, como las referentes a los ubersexuales y a los retrosexuales, como opuestos de los metrosexuales que, supuestamente, han lacerado la masculinidad. Todo, a la postre, es más de lo mismo: la evidencia del control homofóbico y machista de la sociedad global. Está muy lejos la humanidad de alcanzar plenos derechos en materia sexual. Las mujeres y los homosexuales siguen cargando con la peor parte.

mejor dejo aquí la labor de embellecimiento; total, algunos dermatólogos dicen que no es bueno depilarse y yo no tengo paciencia ni medios para hacerlo…

Contemplo de soslayo algún torso hecho a imagen y semejanza de la metrosexualidad (que son ideales para mirar, como las esculturas de una galería), hasta me divierto con las conversaciones de algunos jóvenes y me preocupo porque sus intereses se reduzcan a espacios tan vacuos. Las maquinillas de afeitar las reservo sólo para el rostro, que la existencia de tan sencillo producto en los mercados de mi ciudad se ha tornado deficitaria en los últimos meses, e intentar rasurar todo mi cuerpo….no se imagina cuán difícil es. Pero no será sólo por eso, sino por mucho más, incluso, que quien aquí escribe seguirá sin ser metrosexual.

Lea más sobre el tema en el blog La isla y la espina: (http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/12/metrosexualidad-hombres-sin-pelo-en.html)

2 comentarios:

CARLOS dijo...

hola es chichi,qu´´e bueno ver esto,FELICIDADES,un abrazo

metrosexual dijo...

Aunque no lo crean ser metrosexual , no es una moda. Aunque muchos hombres ya exageran , y eso no es bueno.